Los errores más frecuentes al elaborar el currículum vitae

La elaboración del currículum es, sin duda, el paso principal para poder buscar y encontrar empleo. Es por ello que tendrás que tener en cuenta todos los consejos posibles para su correcta realización.

Una presentación clara, veraz y concisa de tus experiencias laborales y académicas será determinante para el empleador a la hora de ofrecerte una entrevista de trabajo o un posterior puesto en su compañía.

Cuando se trata de hacer un currículum vitae básico son muchos los errores que se cometen y que se pueden evitar fácilmente si se saben distinguir.

Para ayudarte a no cometer estos fallos en tu CV, queremos dejarte esta lista con los errores más frecuentes para que puedas anticiparte a ellos. ¡No dejes que se repitan!

Errores ortográficos, tipográficos y de cohesión

Los fallos de ortografía son los más comunes y más fáciles de distinguir por el empleador. Este error podría llegar a significar no conseguir una entrevista/puesto de trabajo para el que tal vez estés cualificado.

Es tan aconsejable como necesario comprobar varias veces el currículum, dejando unas horas de margen para realizar la revisión final. Una mente despejada te ayudará a detectar mejor posibles errores gramaticales y/o de cohesión.

En cuanto a la tipografía, un error común es utilizar tipos de letras informales (Comic Sans) en lugar de una fuente que sea más legible (Arial o Times New Roman) así como la utilización de colores llamativos o un tamaño inapropiado de la tipografía (lo ideal sería 10 o 12).

No ser claro respecto a tu objetivo

Un currículum poco específico dará la sensación al posible empleador de estar leyendo un CV genérico, lo cual podría entenderse como una falta de interés hacia el puesto al que estás aplicando. Es importante que los datos que se reflejan estén lo más orientados posibles al trabajo que solicitas.

A este error común se le suma el hecho de añadir experiencia laboral que no aporta nada al puesto que quieres optar. Si no suma, resta.  Por ejemplo. no es necesario añadir en tu historial un trabajo previo de pastelero si estás buscando un puesto de transportista. 

No optimizar bien el espacio

No hay reglas establecidas para la extensión del currículum. La clave es muy simple: ni me quedo corto ni me paso. 

No obstante, lo ideal sería condensar en una página la información laboral que se tiene sin que se pasen por alto los datos relevantes; siendo dos páginas la extensión máxima aconsejable para reflejar todos los datos laborales y personales significantes.

Mas de dos páginas podría resultar recurrente y excesivo, además de poco atractivo visualmente para el posible empleador.

 

Dar más importancia a tus obligaciones que a tus logros

Olvidarse de citar datos clave es otro de los errores más frecuentes y algo que debes destacar son tus logros en el trabajo.

Será esencial potenciar los logros que ha obtenido la empresa gracias a tu trabajo, como también la satisfacción profesional y personal que has obtenido gracias a ellos.

Las responsabilidades y obligaciones que has tenido en otros puestos son importantes, pero más lo son cómo se han gestionado y con qué resultados.

Proporcionar datos de contacto erróneos

A pesar de ser algo muy evidente, los errores a la hora de reflejar la información personal de contacto (teléfono, e-mail) son más frecuentes de lo que parecen y podrían ser un determinantes a la hora de obtener o no una entrevista para un posible puesto de trabajo.

Será necesario comprobar varias veces que todos los datos que aportas son los correctos y actualizarlos en caso de que hayan cambiado.

Dejar periodos laborales en blanco

Es decir, contar con una “laguna” o “vacío temporal” de 6 meses entre un trabajo y otro podría generar una desconfianza innecesaria en el empleador.

Siempre será aconsejable evitar periodos en blanco en el CV y rellenarlos con cursos o actividades relevantes que hayan cubierto ese espacio de tiempo.

Un “vacío temporal” bien justificado no será un problema. Por ejemplo, añadir proyectos personales, cursos, ayuda laboral a un amigo o familiar de forma altruista. Estas informaciones que aportan valor y que contextualizan tus periodos en blanco.

Demasiada información personal

Un exceso de información personal podría generar la sensación en el empleador de que no cuentas con la suficiente experiencia laboral que el puesto requiere.

Rellenar nuestro currículum vitae con datos relevantes primando lo laboral por encima de lo personal será indispensable a la hora de realizar una correcta elaboración. Las informaciones personales tienen que servir para sumar. Si no aportan, no se ponen.

Resumiendo, un curriculum profesional debe condensar toda la información laboral y personal en el mínimo espacio posible, siempre libre de fallos ortográficos o de una presentación confusa que lleve al empleador a dudar de tus cualidades o de tu forma de exponerlas. Reflejar de manera fácil y evidente tus logros, así como no excederte con la información prescindible será clave a la hora de obtener un resultado satisfactorio.

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