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La carta de presentación sin experiencia

Guía para saber qué poner en tu carta de presentación si aún no tienes experiencia laboral


Cuando redactamos una carta de presentación lo hacemos para demostrar nuestras habilidades, las aptitudes que tenemos y las capacidades con las que contamos al reclutador con el objetivo final de conseguir una entrevista de empleo que nos permita defender con más ahínco nuestra candidatura al puesto de trabajo al que optamos. Sin embargo, cuestiones como la experiencia, o mejor dicho la falta de experiencia, pueden suponer un importante hándicap para nuestras opciones. En caso de no tener experiencia, la carta de presentación sin experiencia es un documento que nos puede ser de gran ayuda, así que redactarla bien es todavía más importante.

Hay varias razones que explican esa inexperiencia. Por una parte tenemos a los candidatos que han acabado sus estudios y buscan su primer empleo, generalmente jóvenes recién salidos de las aulas y que por su edad nunca han trabajado. Otro tipo de inexperiencia es el de quienes deciden reorientar su carrera profesional en algún punto de su vida, y a pesar de contar con experiencia profesional en otros sectores muy diferentes, no la tienen en el que ahora interesa. Y también tenemos candidatos sin experiencia ni formación. Todos ellos deberían adjuntar una carta de presentación al currículum.

Una de las grandes ventajas de la carta de presentación respecto al currículum es la mayor libertad que tenemos para hablar sobre nosotros. En el currículum estamos obligados a dedicar un apartado a la experiencia profesional, y su ausencia será muy evidente. En cambio, la carta de presentación es más libre y abierta, así que podrás destacar tus habilidades y lo que puedes aportarla a la empresa por encima de esa falta de experiencia. Esta posibilidad de contrarrestar la inexperiencia debería ser razón de sobra para decidirte a redactar la carta de presentación y enviarla junto al currículum.

 

Cómo hacer una carta de presentación sin experiencia

Aunque tengamos más libertad que en el currículum, hay una serie de pautas para redactar la carta de presentación que no podemos saltarnos. La primera es que seremos breves y concisos. Hay que ir directamente al grano, sin andarnos con rodeos ni añadir informaciones repetidas o innecesarias para el empleo al que optamos simplemente para rellenar la carta. El texto no tendrá más de una página de extensión, y como veremos a continuación lo podemos dividir en cuatro párrafos: uno de presentación, otros dos párrafos para hablar de nosotros y la empresa y un último como despedida.

Otra de las cuestiones a tener en cuenta a la hora de redactar la carta de presentación sin experiencia es que debe ser una carta formal, donde evitaremos el tuteo. Generalmente, están dirigidas a una persona abstracta o a un cargo (por ejemplo, al “responsable de recursos humanos de la empresa”, de ahí esa apuesta por la formalidad. Sin embargo, lo ideal sería investigar cómo se llama la persona que recibirá la carta de presentación y dirigirse directamente a ella, por su nombre, pero siempre desde la formalidad.

En este sentido, es muy importante mantener la coherencia durante toda la carta, evitando pasarnos involuntariamente del “ustedes” o “su empresa” al “vosotros” o “vuestra empresa”. Sobra decir que la carta de presentación sin experiencia deberá estar perfectamente redactada tanto desde el punto de vista ortográfico como desde el gramatical. No hay peor carta de presentación que un texto lleno de faltas de ortografía, oraciones que no parecen tener ningún tipo de relación entre sí y errores de cohesión.

Al redactar tu carta de presentación sin experiencia puedes aprovechar gran parte del trabajo que has hecho preparando tu currículum sin experiencia. Por una parte, no puede faltar esa investigación previa sobre la empresa, sus principios y filosofía, cómo puedes encajar, etc., algo que te ayudará a describir mejor qué puedes aportar a la empresa. Por otra parte, esa autoevaluación tan importante de tus habilidades y puntos fuertes que has destacado en el currículum sin experiencia también la deberías aprovechar en la carta de presentación.

Recuerda que en el currículum intentaremos compensar nuestra falta de experiencia describiendo las capacidades y habilidades que nos convierten en el candidato ideal para un puesto de trabajo, unas capacidades y habilidades que en la carta de presentación podemos describir con más detalle. En la carta de presentación sin experiencia podemos poner ejemplos de situaciones donde nuestras habilidades nos han permitido salir airosos, algo que difícilmente tenga cabida en el currículum, de ahí que esta misiva sea el complemento ideal para ese currículum sin experiencia laboral previa.

No todo es experiencia, los reclutadores valoran otros aspectos más allá de la trayectoria profesional de un candidato. Destaca la formación, ya que si no tienes experiencia es porque has estado estudiando hasta hace poco tiempo, las prácticas profesionales, los cursos adicionales que hayas podido hacer o tu conocimiento de idiomas, otro aspecto cada vez más valorado por empresas de todos los sectores. Todos ellos tienen cabida en tu carta de presentación.

La estructura de la misiva es bastante parecida a al de cualquier otra carta de presentación que puedas enviar en el futuro, cuando tengas más experiencia, aunque con alguna característica propia de esta inexperiencia. Como siempre, empezaremos la carta incluyendo nuestros datos de contacto (nombre, teléfono, dirección de correo electrónico y, si quieres, dirección postal y fax). Si tienes una web o blog profesional no lo dudes e incluye también su dirección en la carta de presentación sin experiencia, ya que al fin y al cabo es una experiencia y puede ser un gran apoyo para tu candidatura.

Después de los datos de contacto llega el turno de la presentación, a la que dedicaremos el primer párrafo de la misiva. Se trata de un párrafo claro, ya que explicamos las razones que nos han llevado a redactar la carta de presentación junto a nuestro currículum a la vez que ofrecemos una primera información lo más precisa posible sobre lo que podemos aportar a la empresa y las necesidades que podemos cubrir. En este primer párrafo hay que llamar la atención del lector, ya que de lo contrario dejará de leer, descartando así nuestra candidatura.

Una vez nos hemos presentado, pasamos a los dos párrafos en los que más nos podemos explayar. En el segundo párrafo hablaremos de por qué queremos trabajar en esa empresa y por qué estamos cualificados para ese puesto. Es el momento de vender nuestra candidatura, y aquí es donde hay que jugar bien las cartas que tenemos en nuestra mano, haciendo de la inexperiencia una oportunidad para demostrar nuestra formación completamente actualizada, el interés y las ganas de aprender que tenemos, el hecho de ser jóvenes y poder desarrollar una larga carrera en la empresa, etc.

Pasamos al tercer párrafo, donde deberíamos explicar por qué nos interesa trabajar precisamente en esa empresa y cómo encajarías en el puesto de trabajo. Puede parecer un contenido idéntico al del párrafo anterior, pero aquí hay que aprovechar nuestras habilidades para demostrar cómo podemos ser útiles para la empresa, además de incluir datos que sirvan para poner de manifiesto tus conocimientos sobre la empresa y el sector, además de ejemplos de lo que puedas aportar basados en tu experiencia.

Llegados a este punto hay que tener en cuenta que, pese a no tener experiencia laboral remunerada, es posible que durante tu periodo de formación hayas tenido que completar unas prácticas. Igual que pasa en el currículum sin experiencia, las prácticas en empresa son una experiencia que nos aportan conocimientos que podemos poner en práctica en el día a día. Lo mismo pasa con los voluntariados, estancias en otros países, etc., se trata de experiencias vitales que suelen estar muy bien vistas por los reclutadores y que nos aportan una experiencia diferente a la del resto, algo que deberíamos aprovechar destacándolo en el formato del currículum.

Finalmente, dedicamos el cuarto y último párrafo de la carta de presentación sin experiencia a la despedida. En este párrafo final no puede faltar la llamada a la acción, la solicitud para concertar una entrevista de empleo. No temas solicitarla directamente, es una muestra de interés que también puede jugar a tu favor a ojos de la empresa, y al fin y al cabo es el objetivo de la carta. Ciérrala con una despedida original, en especial si te has presentado de forma creativa, agradeciendo al reclutador que haya llegado hasta el final aunque sin pasarte de pelota.

Consejos para hacer una carta de presentación sin experiencia

  • Intenta dirigir la carta de presentación siempre a una persona en concreto, de forma que el reclutador sepa que te diriges a él. Puedes investigar su nombre en la web de la empresa o a través de su perfil en redes sociales como LinkedIn. Cuando te sea imposible dar con el nombre puedes recurrir al cargo, algo que siempre será más interesante que utilizar fórmulas ambiguas como “a quién corresponda”, que atentan contra esa personalización en la que hemos insistido y que puedes utilizar en otro tipo de cartas formales.
  • Puedes elaborar un guión con tus puntos fuertes, las habilidades que quieres destacar, aspectos que a tu juicio le pueden ser de gran interés al reclutador y que puedan jugar a tu favor en el proceso de selección. A partir de ese guión te será más fácil distribuir las ideas de cada párrafo de la carta de presentación, y la misiva se escribirá prácticamente sola. En el guión no pueden faltar lo que más te interesa de ese empleo al que optas o de trabajar en la empresa, en especial cuando se trata de una autocandidatura.
  • Evita el contenido duplicado, redundante o vacío. Uno de los errores más habituales es tratar de hinchar nuestra carta de presentación artificialmente para disimular la inexperiencia. Es algo que también se da en muchos currículums sin experiencia, y juega en contra del candidato. Recuerda que si estamos redactando una carta de presentación no es para ocultar esa inexperiencia, sino para destacar lo que podemos aportar a la empresa pese a la falta de experiencia profesional, y eso es lo que hay que poner en valor. Tampoco utilices tópicos o frases tan repetidas que han perdido su sentido y su efectividad.
  • Destaca tus puntos fuertes y la motivación que tienes por encima de la inexperiencia. Una buena carta de motivación servirá para presentarte como el candidato ideal, aporta un valor diferencial a tu candidatura y si realmente estás motivado por el empleo y eres capaz de transmitir ese interés por él al reclutador, estarás muy cerca de la entrevista. Aunque sea un complemento de tu currículum, procura no repetir los mismos contenidos sino ofrecer algo nuevo que pueda ser de utilidad al reclutador.
  • Redactar una buena carta de presentación nos llevará un tiempo. No es algo que podemos hacer en 5 minutos, sino que nos tomaremos nuestro tiempo para elaborar el guión, hacer distintos borradores y darle los últimos retoques. Una vez acabada, repásala varias veces para asegurarte de que no hay faltas de ortografía y que has incluido toda la información. Puedes pedirle a alguien de confianza que la lea y te de su opinión o algún consejo para mejorarla. No rechaces ninguna ayuda.
  • El aspecto de la carta de presentación es muy importante. No es lo mismo una carta de con la letra pequeña y apelotonada, sin espacio entre párrafos, que una carta donde pueden distinguirse los diferentes párrafos a simple vista y con un tamaño de letra estándar. Se recomienda utilizar el mismo tipo y tamaño de fuente en la carta de presentación y en el currículum, siempre en negro (si decides escribir la carta a mano, utiliza bolígrafo azul o negro). La enviaremos en formato .PDF, aunque también puede ser el cuerpo del correo electrónico donde adjuntemos el currículum.
  • Aprovecha los ejemplos y modelos de carta de presentación sin experiencia que puedas encontrar como fuente de inspiración para redactar la tuya. Eso sí, debes tener claro que hay que adaptar cada carta de presentación a cada oferta de empleo a la que respondas, de forma que se trate de una carta personalizada para cada oferta. Esto es algo que afecta tanto al contenido como al destinatario de la carta. No reutilizaremos siempre la misma carta de presentación, ya que nuestras habilidades y capacidades también cambian.