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La carta de presentación de autocandidatura

Aprende a escribir una carta de presentación para una autocandidatura


Una de las situaciones en las que es muy recomendable adjuntar una carta de presentación a nuestro currículum es cuando se trata de una autocandidatura. Hablamos de autocandidatura cuando en vez de enviar tu currículum respondiendo a un anuncio o una oferta de empleo lo haces motu proprio, porque te interesa trabajar en esa empresa a la que has enviado el currículum. Muchas personas optan por presentar su autocandidatura al finalizar sus estudios o al quedarse sin empleo, así que no está de más adjuntar una carta de presentación para darnos a conocer mejor.

La carta de presentación en una autocandidatura no difiere en exceso de la carta de presentación que puedes preparar cuando respondes a una oferta de empleo en concreto de una empresa, aunque por sus características especiales sí que encontramos algún matiz en el que deberemos justificar la presentación de esta candidatura fuera de los márgenes habituales. Al fin y al cabo, es el momento de presentaros y explicar por qué queremos ese puesto de trabajo y no esperamos a que se publique una oferta de empleo, además de cumplir con el objetivo de obtener una entrevista.

Ten en cuenta que cuando envíes tu currículum de forma espontánea nada te garantiza que vayan a llamarte para una entrevista de trabajo, así que la carta de presentación se antoja como el único método que tenemos para justificar esa autocandidatura. Quizá no tenga un efecto inmediato, pero cuando la empresa ponga en marcha un proceso de selección ya tendrá tu currículum. No podemos olvidar que hay empresas que no lanzan directamente ofertas de empleo, sino que van contratando a partir de los currículums que les llegan de forma espontánea, y en ese sentido adjuntar la carta de presentación siempre ayuda.

 

Cómo hacer una carta de presentación para una autocandidatura

Si has enviado un currículum de forma espontánea a una empresa no deberías tener ningún problema en redactar la carta de presentación. Al no responder a ninguna oferta de empleo en concreto sino presentar tu autocandidatura, se supone que tienes claro cómo encajas en el puesto de trabajo al que has aplicado, qué puedes aportar a la empresa, qué te pueden aportar ellos a ti, etc., así que te ahorrarás muchas de las dificultades con las que nos topamos habitualmente al redactar la carta con la que acompañaremos al currículum.

Lo primero que debes tener claro es que no puedes utilizar una carta de presentación genérica, y mucho menos para tu autocandidatura. Las diferencias entre sectores y empresas son enormes, así que tendremos que adaptar la carta de presentación a cada empresa donde enviemos un currículum por nuestra cuenta. Aunque envíes tu currículum a dos empresas de la competencia, no puedes utilizar la misma carta de presentación a ambas compañías, habrá que personalizarla, algo que empieza por dirigirse directamente al lector, ya sea por su nombre o, si no lo conocemos, su cargo.

Ya hemos dicho que una autocandidatura puede tener menos opciones de entrar en un proceso de selección inmediato que un currículum que se presenta como respuesta a una oferta de empleo que se ha publicado desde una empresa. Sin embargo, lo que a priori parece un obstáculo para nuestras opciones nos puede ayudar en el sentido de que nos ofrece una mayor libertad a la hora de redactar la carta de presentación que si estuviésemos respondiendo a una oferta concreta, y esta es una oportunidad que no podemos dejar escapar.

Hay que ser creativos y originales, explicando siempre por qué nos dirigimos a la empresa. Por ejemplo, puedes proponer una necesidad de la empresa que te encargarías de cubrir. El hecho de haber enviado por tu cuenta el currículum y la carta de presentación demuestran iniciativa propia e interés por trabajar en la empresa, y si además logras destacar en tu carta de autocandidatura tienes más opciones de que guarden tu currículum de cara a futuros procesos de selección en los que busquen candidatos con tu perfil.

Igual que tu currículum o la carta de presentación convencional, la carta de presentación para una autocandidatura debe ser breve y formal. Hay gente que confunde la carta con la reescritura de su currículum, pero como bien sabrás una página debería ser suficiente para presentarte. Al fin y al cabo, la capacidad de síntesis es algo que los reclutadores valoran en gran medida. En cuanto al tono, debe ser servil, evitando el tuteo, cordial y respetuoso. Eso sí, evitaremos servilismos como las súplicas.

Formato de una carta de presentación de autocandidatura

Todas las cartas de presentación comparten la misma estructura: comienzo, cuerpo y final, aunque lo primero de todo será añadir nuestros datos de contacto en el encabezado. Es cierto que tu correo electrónico y tu teléfono aparecerán en el currículum, pero también deberías incluirlos en la carta de presentación para facilitarle las cosas a los reclutadores. Piensa que una vez recibida nada te asegura que la carta de presentación esté siempre junto al currículum, así que mejor incluir en el encabezado los datos de contacto.

Como en cualquier carta empezaremos saludando a la persona concreta a la que va dirigida, de forma que sea una carta totalmente personalizada. A continuación pasamos a presentarnos y a explicar brevemente por qué hemos decidido presentar nuestro currículum de forma espontánea para un puesto de trabajo en esa empresa. Esta parte de la carta de presentación es crucial, ya que es el momento donde justificamos por qué hemos decidido aplicar por ese empleo fuera de los cauces habituales, ese interés que tenemos por trabajar en la empresa.

Se trata de la información que incluiremos en el primer párrafo de la carta de presentación, y hay que hablar de lo que nos interesa del sector, la empresa o, si lo sabemos, el puesto en concreto para el que nos presentamos. Sin embargo, es preferible generalizar sobre la empresa, y no sobre un puesto de trabajo en concreto, para no cerrarnos ninguna puerta. Este primer párrafo debería servir para demostrar esa iniciativa propia de la que antes hablábamos, y puedes dar las primeras pinceladas sobre tu formación o experiencia para que llamar la atención del lector y que siga leyendo.

Finiquitada la presentación, pasamos al cuerpo de la carta, su punto más extenso. Por eso podemos dividir esta parte en dos párrafos, el primero de ellos para hablar de nosotros y el segundo para hacerlo de lo que podemos aportarle a la empresa. Así, empezaremos con las habilidades y las competencias que hemos adquirido gracias a esos estudios y esa experiencia de la que ya hemos hablado antes, y justificaremos nuestra preparación para un puesto de trabajo en la empresa. Dicho de otra forma, venderemos nuestra autocandidatura.

Ya en el tercer párrafo de la carta de presentación para la autocandidatura explicaremos nuestro encaje en el ámbito de la empresa, para lo que tiraremos de currículum y destacaremos los logros y éxitos que hemos alcanzado durante nuestra carrera profesional. Evita repetir informaciones que ya hayas dado antes, siempre es preferible aportar unos cuantos ejemplos de situaciones en las que te has visto envuelto donde tu experiencia o tus habilidades hayan servido para dar con la solución al problema, beneficiando enormemente a la empresa.

Por último llegamos al cierre de la carta de presentación para autocandidatura, al que dedicaremos el último párrafo. Recuerda que el objetivo principal es conseguir una entrevista de empleo, así que empezaremos el último párrafo con una llamada a la acción para que nos convoquen a esa cita, aunque a ser posible evitaremos las típicas expresiones que tantas veces han oído los reclutadores y que no aportan nada. Al tener más libertad, podemos utilizar fórmulas más creativas para solicitar esa entrevista.

Hay candidatos reacios a solicitar directamente la reunión, pero hay que ser proactivos y dar el paso, algo que los reclutadores también valorarán. No dudes en agradecer al reclutador que haya dedicado parte de su tiempo a leer tu carta y valorar una candidatura que le han presentado fuera de plazo, aunque evita en todo lo posible hacerle la pelota, tanto en la despedida como en el resto de tu carta de presentación. Recuerda que la despedida será la última impresión que se lleven de ti, así que pueden recordarte por ella.

Consejos de la carta de presentación de autocandidatura

  • Separa cada párrafo con un espacio, le concederá al cuerpo de la carta un aspecto más fácil de leer. Utiliza el mismo formato del currículum, y si la presentas impresa utiliza también el mismo tipo de papel que para el currículum. Si está escrita a ordenador será siempre en blanco y negro, si decides escribirla a mano utiliza azul o negro, y haz buena letra. Aunque lo verdaderamente importante es el contenido, el continente también cuenta.
  • Antes de empezar a redactar la carta de presentación, haz un pequeño guión con los puntos a destacar en cada párrafo o apartado del mismo y luego desarróllalos, cada uno en su párrafo. De esta forma te aseguras que no te dejarás ningún dato o información de interés por añadir y de que no se repiten informaciones, otro aspecto a evitar en cualquier carta de presentación.
  • Evita las generalidades. Uno de los peores errores que puedes cometer es en una redacción llena de frases hechas y tópicos tan manidos que han dejado de significar nada para los reclutadores. Te puedes inspirar en modelos de carta de presentación para autocandidatura, pero debes darle a tu misiva ese toque personal que te permitirá diferenciarte del resto de candidatos. Si no lo haces, la carta no llamará la atención del lector, y tu candidatura puede acabar descartada por esa falta de eficacia.
  • Una carta de presentación exige cierto tiempo. No es algo que podamos hacer deprisa y corriendo, sino que nos tomaremos nuestro tiempo para redactarla. Hazte un guión, haz diferentes borradores, añade las correcciones que sean necesarias y elige la opción que más te convenza. Repasa también las faltas de ortografía o los errores gramaticales, que pueden echar por tierra todo el trabajo, y asegúrate de haber incluido toda la información de interés. Puedes pedir opiniones en tu entorno.
  • La motivación es un valor añadido. Ante cualquier oferta de empleo hay que mostrar esa motivación por ocupar el empleo al que optamos, más cuando se trata de un currículum presentado fuera de los procesos de selección convencionales. Desde la justificación de la carta hasta la despedida debe quedar bien claro el interés que tienes por trabajar en la compañía, aunque siempre sin parecer muy pelotas. Destaca tu motivación y tus fortalezas.
  • No te cierres ninguna puerta. Uno de los hándicaps de las autocandidaturas es que no sabemos que puesto de trabajo puede tener vacantes o el perfil más buscado en la empresa. Por eso podemos dejar todas las puertas abiertas no postulándonos a un puesto concreto, lo que podría limitar nuestras opciones. Recursos humanos se hará una idea de nuestro perfil, y si podemos cubrir más de un puesto tenemos más posibilidades de que nos convoquen a una entrevista de empleo.

Modelo de la carta de presentación de autocandidatura

Redactar una carta de presentación para una autocandidatura no siempre es fácil, así que podemos acudir a los modelos de carta de presentación de autocandidatura que encontramos en internet. Se trata de unos ejemplos de este tipo de misivas que nos servirán de inspiración a la hora de preparar la nuestra. Acudir a estos modelos de carta de presentación es una estrategia interesante sobre todo cuando es la primera vez que nos vemos obligados a redactar una, ya que son un punto de partida a partir del cuál desarrollar el texto.

Eso sí, aunque utilices un modelo de carta de presentación para autocandidatura recuerda que no puedes copiarla literalmente, sino que tendrás que adaptar los contenidos del ejemplo a tu propia carta, personalizándola según el sector, la empresa, el puesto de trabajo al que optes, etc. Cuanto más orientada esté la carta de presentación a esa empresa o ese empleo en concreto, más a tu favor jugará ya que servirá para evidenciar todavía más tu interés por ese puesto de trabajo. Puede ser el elemento que decante la balanza a tu favor, así que no pases por alto lo que te puede ofrecer la carta de presentación para una autocandidatura.