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Las habilidades y aptitudes en el currículum

La relevancia es la clave para que tus competencias y aptitudes hagan que tu cv destaque

Cuando un reclutador recibe un currículum se fija en la experiencia profesional o en la formación de los candidatos, que suelen ser un primer filtro, y a continuación pasa a fijarse en otras cuestiones, como las habilidades y aptitudes de los candidatos.

Las habilidades y competencias son uno de esos aspectos a los que no siempre les prestamos la atención que deberíamos, pero como cualquier otro punto de nuestro currículum es un aspecto clave que debemos tratar con tanto tacto como sea posible ya que puede tener la llave para que nuestro currículum supere la criba inicial y nos llamen para la entrevista, donde insistiremos sobre ellas.

Dentro de “habilidades y competencias” puede entrar prácticamente de todo, pueden ayudarte a destacar en un currículum sin experiencia, sin formación o incluso sin ninguna de ellas; e incluso podemos apostar por un currículum por competencias donde estas sean las protagonistas.

Al fin y al cabo, tener las habilidades y competencias necesarias para llevar a cabo un trabajo siempre será más interesante que contar con una gran formación pero ser incapaz de desempeñar un empleo porque no se tienen esas habilidades.

A continuación conoceremos lo que son las habilidades profesionales y las habilidades personales, ambas igual de importantes en nuestro currículum pero con unas diferencias que deberíamos conocer, o te explicaremos cómo puedes incluir tus habilidades y competencias en el currículum.

Otra de las cuestiones que debes resolver antes de ponerte a redactar tu currículum es la diferencia entre habilidades y competencias, que aunque se parezcan son conceptos diferentes que no podemos confundir, y menos de cara a los reclutadores.

 

Habilidades profesionales vs habilidades personales

No es lo mismo hablar de habilidades profesionales que hacer un curriculum por competencias, aunque están intercomunicadas y ambas deberían aparecer en nuestro currículum. Pero más que entre las habilidades profesionales y las competencias personales del currículum, la diferencia más destacada la podemos encontrar entre las habilidades blandas y las habilidades duras. No podemos dejarnos engañar por las apariencias, ya que ambas son relevantes a pesar de que las duras puedan sonar más importantes.

Las habilidades blandas son aquellas que nos pueden ser útiles para desempeñar cualquier trabajo en ámbitos muy diversos. Como decíamos, a pesar de que el adjetivo “blandas” pueda incitarnos a pensar que son algo secundario, son muy valoradas ya que hablamos de cuestiones como la empatía, las habilidades comunicativas o la autoconfianza; una serie de habilidades que facilitan el trabajo en equipo, el desempeño de las tareas, el trabajo cara al público o que pueden ser claves en una reunión con un cliente y acabar convenciéndole.

Por su parte, las habilidades duras son aquellas competencias imprescindibles para un trabajo, y es fácil que muchas veces aparezcan entre los requisitos que exige la empresa a los candidatos que se presentan al proceso de selección.

Suelen ser competencias profesionales que, según el sector del que se trate, están relacionadas con las técnicas de producción, las herramientas de trabajo que se utilizan, etc. Hablamos de un amplio abanico de posibilidades, desde la capacidad para reparar un dispositivo a las habilidades administrativas.

Históricamente, se ha dado más relevancia a las competencias duras. Sin embargo, con el paso del tiempo y la búsqueda de unos trabajadores cada vez más polivalentes y multidisciplinares, hoy en día los responsables de recursos humanos se centran más en las competencias blandas que en las duras. Esto no quiere decir que podamos omitir las segundas de nuestro currículum, o que no les prestemos tanta atención como a las blandas, ya que la balanza está muy igualada. Eso sí, a la hora de elegir a un líder las competencias blandas se imponen por goleada.

También debes tener en cuenta que cada empresa es un mundo, y que para ocupar un mismo puesto en dos compañías distintas una puede decantarse por las habilidades blandas y la otra por las duras.

Lo que debes tener en cuenta es que se trate de competencias y habilidades que se ajusten a lo que busca la empresa, a lo que exige en la oferta de empleo que ha publicado, y debes asegurarte de incluirlas la mayor cantidad de habilidades posible en el currículum. Eso sí, no siempre las tendrás todas pero sí que es importante añadir el máximo posible.

Entre las habilidades más destacadas están las relacionadas con el trabajo en equipo, la capacidad para tomar decisiones o liderar un equipo, el conocimiento y la experiencia del sector en el que se trabaja, la capacidad de negociación, el pensamiento estratégico, la capacidad para adaptarse a los cambios que se puedan producir, la constancia en busca de los resultados que nos permitan cumplir con los objetivos establecidos, la capacidad de comunicación tanto a nivel escrito como de forma verbal, etc.

¿Cómo incluir las habilidades profesionales en el CV?

Si cogemos una plantilla de currículum verás que no encontramos una sección específica que se llame “habilidades y competencias”, a no ser que apuestes por el currículum por competencias, del que luego hablaremos. Esto nos puede dificultar el trabajo a la hora de añadir las habilidades a destacar en un CV,  ya que tendremos que aprovechar el resto de secciones para poner de manifiesto nuestras habilidades y competencias para ocupar un puesto de trabajo. Para ello prestaremos mucha atención a las palabras clave.

Habilidades en el curriculum

Muchas de las competencias y habilidades que tengas las habrás conseguido a través de antiguos empleos o en las aulas, así que al hablar de tu experiencia y formación no te olvides de las habilidades profesionales que te han proporcionado. Ese es el momento de insertar esas palabras clave que los reclutadores están deseando leer, esa habilidad que te convierte en un candidato único e ideal para acceder a un puesto de trabajo. Al introducirlas aquí y no dedicarle un apartado propio también aprovechas para ganar espacio, algo de lo que no vamos especialmente sobrados.

Eso sí, con los idiomas y las habilidades informáticas haremos una excepción. Los idiomas y las competencias informáticas entran en el capítulo de competencias profesionales, son una de esas habilidades a destacar en un CV y como bien sabrás si tenemos un nivel alto de un idioma habrá que destacarlo como se merece. Los niveles bajos o intermedios -hasta B1- sí que pueden añadirse a la formación adicional, pero a partir de ahí estamos ante una competencia esencial para el empleo, que nos puede hacer ganar enteros.

Así, en el apartado de idiomas mencionaremos los diferentes idiomas que hablamos, el nivel -a ser posible en la escala del MCER, del A1 al C2- y añadiremos los títulos oficiales o cursos que hemos hecho. En el capítulo de los programas informáticos destacaremos las apps y programas con las que estemos familiarizados, siempre que sea posible relacionadas con las que exige la empresa en su oferta de empleo.

Lo que no podemos hacer es mentir, asegurando que manejamos un idioma o un programa informático sólo para cumplir uno de esos requisitos, cuando no existe ese dominio.

Antes hemos dicho que existe el currículum por competencias. Se trata de un formato de CV que rompe con todos los esquemas establecidos, ya que sirve para dar un papel protagonista a las habilidades y competencias frente al rol que juegan la formación y experiencia, que pasan a un segundo término. De hecho, en este tipo de currículum la sección dedicada a la experiencia laboral desaparece a favor de otra llamada habilidades y competencias profesionales, en las que puedes hablar de tus competencias de forma más libre.

Otra forma de resaltar tus habilidades y competencias es a través de la carta de presentación que puedes adjuntar a tu currículum. Si crees que no aparecen suficientemente reflejadas en el CV, las puedes añadir a la carta de presentación, donde también tenemos un poco más de libertad a la hora de hablar sobre ellas, explicar cómo las has adquirido, etc. La carta de presentación es un recurso que nunca podemos menospreciar, y que nos puede ayudar a poner en valor esas habilidades y competencias que tan bien encajan en el empleo al que optamos.

Si eres capaz de conseguir reflejar todas tus habilidades personales y profesionales, habrás hecho un currículum muy completo, y prácticamente sin querer habrás puesto sobre la mesa una serie de valores que también interesan a los reclutadores.

De tus habilidades personales se desprenden valores como la honestidad, el carácter, la humildad, la sinceridad, la coherencia… De esta forma se crea una combinación casi perfecta entre habilidades y valores, algo que gusta a las empresas ya que intentan asociar su imagen a una serie de valores.

Ya hemos dicho que lo que no podemos hacer es mentir a la hora de hablar de nuestras habilidades y competencias; y el capítulo de prohibiciones se completa con las palabras genéricas y vacías que no aportan nada. Quizá los reclutadores esperen que el candidato se defina como una persona hábil, detallista, inteligente o creativa, pero cuando eres tú el que incluye estas habilidades en tu propio currículum te muestras demasiado genérico. No aportas nada, es como si hubieses copiado las habilidades solicitadas en la oferta de empleo. Hay que ser más específico.

Ejemplo de habilidades para un CV

Llegados a este punto hay que establecer la diferencia entre habilidades y competencias. Cuando se habla de habilidades nos referimos a que el candidato está capacitado para desempeñar una tarea en concreto, y eso es gracias a una habilidad adquirida a través de su experiencia laboral, en las aulas o incluso en sus aficiones. Pero si vamos un paso más allá, nos encontramos con que las competencias consisten en poner en práctica el conocimiento adquirido, integrándolo en nuestra forma de actuar para llevar a cabo las tareas de las que nos ocuparemos.

Por norma general, las habilidades forman parte de las competencias, que son más genéricas. Para entender mejor esta diferencia entre habilidades y competencias podemos seguir el ejemplo del trabajo en equipo. Se trata de una competencia para la que hacen falta habilidades como cooperar. Si lo que quieres es desempeñar la competencia del liderazgo, necesitarás la habilidad de conocer los recursos de que dispones.

En ocasiones, trazar la línea que separa ambos conceptos es una tarea muy complicada. En este sentido, si optas por redactar un currículum por competencias no deberías separar habilidades y competencias en dos apartados diferentes, ya que haciéndolo corres el peligro de equivocarte. Una buena estrategia a seguir es empezar hablando de las habilidades y acabar con las competencias pero sin trazar una clara división. Además, aquí puedes incluir alguna de las referencias que sueles colocar en el apartado de otros datos de interés.

Ya hemos hablado de las habilidades más buscadas por las empresas, que van desde la capacidad de gestionar equipos o negociar hasta trabajar en equipo, el análisis, la asunción de responsabilidades, etc. Otro ejemplo de habilidad muy bien valorada en un currículum es la discreción, algo que también puedes transmitir a través de los valores que refleja tu currículum, y que es esencial a la hora de ocupar cargos de confianza o donde se maneje informaciones delicadas.

Si todavía no sabes cómo incluir tus habilidades y competencias en el currículum, puedes buscar ejemplos en los modelos de currículum vitae, plantillas en las que encontrarás el hueco ideal para incluir todas tus competencias. Si eres de los que buscan ejemplos de currículum redactados en la red, no olvides que son una buena fuente de inspiración pero tendrás que adaptarlo a tu persona y a la oferta de empleo a la que vas a responder.

Una vez más, la personalización es la clave.

Quizá las habilidades y competencias sean el aspecto más complejo a tratar dentro de un CV, ya que no existe una fórmula única para hablar de ellas, no todo el mundo tienes las mismas capacidades y en cada oferta de empleo nos exigirán unas competencias y habilidades diferentes. Recuerda que por mucho que tengas un currículum estándar, tendrás que adaptar este pequeño apartado cada vez que lo actualices para una oferta de empleo en concreto, añadiendo las competencias clave que pueden resultar definitivas para que te convoquen a la entrevista de empleo.