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La experiencia laboral en el CV

Descubre cómo incluir tus trabajos anteriores para destacar tu perfil profesional

Todo el mundo sabe que una de las primeras cosas que comprueban los reclutadores cuando reciben un nuevo currículum es la experiencia profesional del candidato. Muchas ofertas de empleo exigen una experiencia mínima, y la candidatura que no la cumple es descartada a las primeras de cambio; en otras ocasiones el bagaje profesional del candidato es un plus a la hora de superar la primera criba y convocarlo para la entrevista de empleo. La experiencia laboral es uno de los bloques más importantes del currículum, así que habrá que redactarla bien.

Lo primero de todo será determinar dónde colocar la experiencia laboral en el currículum, y aquí tenemos dos opciones: o en segundo lugar, justo después de los datos personales, o en tercer lugar si queremos dar prioridad a la formación académica. El perfil del propio candidato debería ser el que decida la ubicación de la experiencia en el currículum, ya que si quiere destacar una amplia trayectoria profesional le dará una localización más destacada, mientras que si carece de una gran experiencia y quiere resaltar la formación la relegará al tercer lugar.

Si tomamos como ejemplo modelos de currículum como el Europass, la experiencia profesional va después de los datos personales y de contacto; aunque en España habitualmente se coloca la formación académica primero y la experiencia profesional después. En cualquier caso, el hecho de incluir la experiencia laboral antes o después en tu currículum es algo secundario, lo que de verdad importa es que la experiencia profesional esté bien redactada y que se ajuste a lo que busca la empresa que ha publicado el anuncio.

 

¿Cómo redactar la experiencia laboral en un CV?

Tradicionalmente, utilizamos la fórmula nombre de la empresa, cargo y duración. Sin embargo, esta es una fórmula cada vez menos válida, ya que los reclutadores no obtienen información suficiente con esto sobre las habilidades y capacidades del trabajador. Así, no es extraño encontrar currículums profesionales donde junto a esa información se incluye una breve descripción de la experiencia laboral y profesional del candidato en cada puesto que ha ocupado aunque sea algo que a priori va en contra de ese currículum claro, breve y conciso del que tanto hablamos.

Aún así, debes aportar una información clara y sintética de tu experiencia laboral relacionada con el sector profesional de la empresa en la que buscas trabajo, con tu formación académica o que pueda ser de interés para la empresa que te vaya a contratar. En caso de ser una empresa pequeña o no muy conocida es importante describirla brevemente antes de pasar a especificar las funciones y las responsabilidades que teníamos en nuestro puesto de trabajo.

El orden en el que redactas tus experiencias profesionales también es muy importante. Si sigues el método tradicional, explicarás tu trayectoria profesional por orden cronológico inverso, desde tu último empleo hasta el más reciente. De esta forma los reclutadores se harán una idea de las responsabilidades que has asumido en los últimos tiempos y de cómo ha sido tu evolución profesional. En este sentido, siempre es interesante añadir un epígrafe cada vez que has ascendido en una empresa, aunque se trate de la misma compañía.

Llegados a este punto puede dar la impresión de que el cv cronológico refleja mejor la evolución profesional que has tenido a lo largo de tu carrera, pero no podemos olvidar que uno de los puntos de interés para las empresas es el último empleo desempeñado, las habilidades más recientes, de ahí que sea preferible empezar por las experiencias más recientes. Es lo mismo que pasa con la formación, lo último es lo que tenemos más reciente y lo que más dice de nosotros.

La alternativa al orden cronológico es utilizar el criterio de qué puede aportar nuestra experiencia profesional a la empresa. Si buscas como explicar tu experiencia laboral y su utilidad para el puesto al que optas puede ser una buena opción, en especial si has pasado largos periodos de tu vida sin trabajar y sin formarte; pero también es verdad que se trata de un formato poco convencional, que puede no gustar a los reclutadores. Precisamente por intentar ocultar los largos periodos de desempleo el receptor del currículum puede sospechar que intentas ocultar algo.

Otro de los puntos que más incógnitas despiertan en los trabajadores más veteranos es hasta cuándo debe remontarse la experiencia laboral en el currículum. Es un problema que se da en trabajadores que han pasado por muchos puestos de trabajo y que no tiene una solución clara. No hay un límite de tiempo que podamos aplicar (por ejemplo, incluyendo los empleos de los últimos 10, 15 o 20 años), así que aplicaremos el filtro de los empleos relacionados con el puesto de trabajo al que optamos, que son los que realmente interesan al reclutador.

No es un problema exclusivo de los trabajadores veteranos, puede que hayas experimentado en primera persona los contratos de una semana o incluso más cortos, lo que sin duda dificultará el trabajo de redactar el currículum. Si es tu caso, además del criterio anterior incluiremos también los empleos más estables que hemos tenido. La estabilidad siempre es preferible a la inestabilidad, que el reclutador puede asociar a un trabajador conflictivo, indisciplinado o incompetente, por lo que puedes prescindir de las experiencias profesionales más breves.

Uno de los problemas más habituales a la hora de redactar la experiencia en el currículum es la falta de experiencia de los recién titulados o los estudiantes, personas que no han tenido una experiencia profesional al uso. Lo primero que debes tener claro es que las prácticas que hayas podido hacer durante tus estudios cuentan como experiencia profesional, aunque sean una asignatura más del currículum académico, así que puedes incluirlas como experiencia profesional, indicando siempre que se trata de un periodo de prácticas curriculares.

Lo mismo podemos decir de las prácticas extracurriculares. No son pocos los jóvenes que una vez finalizados sus estudios apuestan por hacer prácticas en empresas o instituciones, aprovechando las becas de inserción laboral. Por desgracia, es habitual que se trata de prácticas sin remunerar; pero aún así es una experiencia que puede resultar muy valiosa, en especial si se han llevado a cabo en una entidad con cierto renombre, y han servido para adquirir una experiencia y unas habilidades que pueden resultar muy útiles en el mercado laboral.

Cuestiones como los voluntariados, campos de trabajo, experiencias en el extranjero, etc., son un caso a parte. En un CV sin experiencia son la mejor forma que tenemos de demostrar que tenemos las habilidades necesarias para ocupar el puesto de trabajo para el que nos postulamos, así que las incluiremos en la experiencia. Además, los reclutadores suelen valorar positivamente estas experiencias. Sin embargo, si cuentas con una amplia trayectoria puedes relegar estas experiencias a otro apartado Si no es tu caso, aquí encontrarás información sobre cómo incluir una beca o unas prácticas en un currículum dentro del apartado de experiencia laboral.

Por último hay que hablar de la experiencia profesional en empresas familiares o en negro. Se trata de una experiencia laboral que no siempre tiene toda la credibilidad del mundo, en especial cuando hemos trabajado en el negocio familiar, pero que conviene incluir para demostrar lo que hemos aprendido y las habilidades que tenemos.

El trabajo en negro no es tu mejor aliado en el currículum, ya que el trabajo informal tiene menos validez a ojos del reclutador que el formal, pero si te ha aportado algo que consideres útil puedes incluirlo en el currículum.

Consejos para incluir tu experiencia profesional en el CV

A continuación te damos una serie de consejos para incluir tu expericia laboral y trabajos pasados en tu currículum.

  • Recuerda ser siempre claro y preciso, tanto a la hora de presentar tu experiencia laboral como a las empresas por las que has pasado. No pueden faltar el puesto, la empresa y la duración del empleo; pero tampoco una breve descripción de las responsabilidades que desempeñaste en ese empleo, de tus logros, etc. No importa el nombre de la empresa ni lo importante que es, sino lo que has hecho en ella, unos logros contundentes que no estén abiertos a ningún tipo de debate o discusión.
  • Debes tener siempre en cuenta que lo importante de la experiencia profesional, lo que quieren saber los reclutadores, es qué has aprendido y qué conocimientos has incorporado a lo largo de tu carrera profesional. Es más, durante tu trayectoria puedes que hayas incorporado más conocimientos y habilidades en una empresa modesta que en una gran multinacional o en una de las empresas más importantes de la ciudad, y esa experiencia acumulada es la que valorarán los reclutadores, no el sitio donde se ha conseguido.
  • Cuidado con los vacíos en el CV. Muchas veces los vacíos en el currículum se explican por los periodos de formación, y el propio reclutador se dará cuenta de ello comprobando que las fechas de tus estudios cuadran con los vacíos en la experiencia profesional. Si no es así, no trates de explicar esos periodos de inactividad en el currículum, por muy justificados que estén, ya que no es el lugar indicado para ello aunque puedan perjudicar tus opciones. La entrevista laboral o incluso la carta de presentación son preferibles para hacerlo.
  • No olvides que siempre debemos aportar información que pueda ser útil para el reclutador. Es algo que debes tener en cuenta en todo el currículum, no solo en el apartado de experiencia, pero que aquí también tiene su importancia. Por ejemplo, a la hora de incluir trabajos esporádicos en el CV habría que valorar si tienen algún tipo de relación con el puesto de trabajo al que optamos o si se trata de un empleo puntual, con el único objetivo de conseguir unos ahorros, pero sin vinculación alguna a nuestro ámbito profesional.
  • Algunos trabajos esporádicos pueden tener cierta relación con el empleo al que optas. Por ejemplo, si has trabajado de azafata o azafato de forma esporádica puede ayudarte a la hora de ocupar un puesto de recepcionista de hotel al saber estar de cara a los clientes, y podemos incluir esto en el currículum con frases como “experiencia trabajando de cara al  público como azafata”, una información que se puede incluir tanto en el apartado de experiencia como fuera de él, en la información complementaria.
  • Adapta el currículum al puesto de trabajo al que optas<. Como hemos visto, siempre hay empleos que nos aportan más para un puesto de trabajo que otros así que trataremos de aprovecharlo haciendo que destaquen sobre el resto o dedicándoles más espacio al especificar las habilidades adquiridas que a otros empleos que no nos ofrecen tanto.

Las referencias pueden ser tu mejor aliado, pero hay que saber cómo utilizarlas. Junto a la descripción de cada uno de los puestos de trabajo por los que has pasado puedes incluir una referencia por si el reclutador decide informarse sobre ti. En primer lugar, debes solicitar a esa persona si está de acuerdo o no en que incluyas sus datos de contacto en tu currículum, ya que una llamada de otra empresa para preguntar por un antiguo trabajador puede resultar algo molesta.

Finalmente, aprovecha la carta de presentación para reforzar la información que has incluido en el currículum. Ya sea para explicar los vacíos en el currículum, lo que has aprendido en casa empresa, el bagaje que haces de tu trayectoria, cómo encaja tu experiencia en la empresa o incluso para invitar al reclutador a contactar con alguna de tus referencias, la carta de presentación te puede ayudar a marcar la diferencia, y es el mejor complemento de cualquier currículum.